Hace unos días, se han publicado las imágenes oficiales del interior del totalmente nuevo BYD Yuan PLUS, y la verdad es que tiene bastantes puntos destacados que merecen la pena comentar.
En realidad, se trata de un modelo renovado, con plataforma eléctrica de propulsión trasera, un interior que vuelve a lo racional y, además, tecnología de carga rápida.
Y con estas palabras clave sobre la mesa, probablemente ya podréis adivinar hacia dónde va la cosa: este coche ya no se obsesiona con lo llamativo, sino que avanza por el camino de lo más maduro y lo más práctico.

Sinceramente, BYD ha dado un corte bastante contundente, eliminando casi de raíz aquel interior tan polémico de antaño, y a cambio nos ofrece un conjunto de atributos de herramienta cotidiana mucho más fácil de usar y menos exigente con cualquier conductor.
El diseño del antiguo Yuan PLUS, decir que no era novedoso sería mentira. Pero el problema está precisamente ahí: una vez pasada la novedad, muchos detalles empiezan a resultar incómodos.

La posición de las manillas de las puertas no es intuitiva, y quien sube al coche por primera vez probablemente tardará un buen rato en encontrarlas. Pensadlo: en el día a día, al recoger o llevar a la familia, ¿no resulta un poco innecesario este diseño?
El nuevo modelo vuelve directamente a una estructura mecánica, simple y directa pero muy eficaz. La consola central tampoco recurre a curvas complicadas: líneas rectas y horizontales, con las funciones reorganizadas de nuevo.

La iluminación ambiental sigue ahí, pero sin acaparar protagonismo; más bien aporta un toque emocional al conducir de noche. Nada mal.
En cuanto a la interacción, que la pantalla del cuadro de instrumentos sea más grande no es solo cuestión de estética. Al circular por la ciudad, la información del tráfico alrededor se sincroniza directamente en la pantalla, y esta percepción reforzada es especialmente amigable para los conductores novatos.
Sumado al head-up display, la vista no tiene que bajar con tanta frecuencia, lo que en autopista o vías rápidas supone una distracción menos y, por tanto, un riesgo menos.
El volante pasa a un diseño de dos radios; la sensación de agarre habrá que comprobarla en el coche real, pero simplificar los botones es algo bueno: la operación a ciegas resulta más fluida.

La incorporación del selector de marchas en la columna de dirección tiene su gracia. Si estás acostumbrado a la palanca tradicional, al principio puede resultar extraño, pero en unos días descubrirás que ese espacio que queda libre bajo la consola central es una maravilla.
La carga inalámbrica está justo ahí: dejas el móvil y listo.
Los botones físicos no han sido eliminados de un plumazo, y en esto tengo que ser justo: ahora muchos coches meten todo en la pantalla, lo que parece muy sofisticado pero no necesariamente es cómodo de usar. El Yuan PLUS ha mantenido cierta contención en este aspecto.

En el exterior, se trata de un ajuste del tipo que gana con el tiempo. Los faros son más alargados y el fondo negro le da más carácter al frontal, pero sin resultar excesivamente llamativo.
La abertura del parachoques delantero tiene más niveles y el centro visual se ha rebajado un poco, de modo que en carretera no da sensación de ligereza.

La longitud lateral se ha ampliado hasta 4665 mm y la distancia entre ejes es de 2770 mm. Ese pequeño extra de longitud, trasladado a la práctica, se traduce en más espacio para las rodillas en las plazas traseras.

Para una familia de tres, las plazas traseras no quedan apretadas y los viajes largos resultan menos cansados.
El pilar D se puede elegir en distintos colores; este toque de personalidad está medido, sin llegar a ese extremo de antes que llamaba la atención a primera vista pero acababa cansando.
El diseño de pilotos traseros en formato continuo ya se ve mucho, pero el efecto de encendido de esta fuente luminosa fluida tiene buena identificabilidad nocturna; al menos no es fácil que se pierda entre el tráfico.

Lo importante es esta plataforma de propulsión trasera. No subestiméis el cambio de delantera a trasera. En la conducción urbana diaria, las ruedas traseras empujan de forma más directa y el volante se siente más ligero, sin tener que lidiar con tirones al acelerar.
Especialmente en días de lluvia o al subir una rampa en un aparcamiento subterráneo, la tracción delantera a veces patina, mientras que la trasera resulta más estable.

Hay dos versiones, de 200 kW y 240 kW. Las cifras sobre el papel no parecen exageradas, pero imaginad una situación: en autopista a 100 y pisando más, ¿el adelantamiento es contundente? Ahí está la diferencia.

La batería Blade se mantiene, y además en su nueva generación; el tema de la seguridad es algo ya sabido y no me voy a extender.
Lo más importante es la carga rápida: si haces muchos viajes largos, esto es un salvavidas.
Antes había que planificar la carga con mucha antelación; ahora, con la eficiencia de recarga mejorada, el ritmo de los trayectos se relaja bastante.

Claro que la velocidad real dependerá de las condiciones del punto de carga; en esto no conviene hacerse demasiadas ilusiones, ya que las diferencias entre entornos, dentro y fuera del país, son considerables.
En realidad, su posición en el mercado también está cambiando. Antes el Yuan PLUS se parecía más al primer coche eléctrico de los jóvenes; ahora, con estos ajustes, apunta más a ser el vehículo principal de commuting familiar.
Ya no intenta gustar a todos mediante el diseño, sino que hace bien los deberes en facilidad de uso, espacio y calidad de marcha.

Si insisten en preguntar si vale la pena, depende de qué valoren más.
Si les gustan los coches que impactan a primera vista y derrochan diseño por todas partes, esta generación quizá les sepa a poco.
En cambio, si valoran más que sea fácil de conducir a diario y que la familia vaya cómoda, este giro tiene bastante sinceridad.



